Duendes: Guardianes de lo Invisible
Hay quienes dicen que los duendes son solo cuentos para niños, personajes de fábulas que el tiempo desgastó. Pero ¿y si fueran algo más? ¿Y si esas risas diminutas y esos objetos que desaparecen sin explicación fueran la prueba de que lo invisible sigue jugando entre nosotros?
Desde Irlanda hasta Latinoamérica, los duendes aparecen bajo mil nombres distintos: leprechauns, trasgos, chaneques… Todos pequeños, esquivos, traviesos, pero con un mismo mensaje: la realidad no es tan sólida como creemos.
Para unos son protectores de la naturaleza, espíritus elementales que habitan entre raíces y cuevas. Para otros, son castigos en forma de juegos: pasos diminutos en la noche, monedas antiguas en lugares imposibles, trenzas en el pelo de caballos. Su doble rostro los hace fascinantes: luz y sombra, guía y caos, bendición y advertencia.
Lo cierto es que los duendes no pertenecen solo a los mitos. Están en el crujir del bosque, en los relatos de los niños, en esas historias que la gente cuenta en voz baja porque teme que los llamen locos.
Quizás no busquen oro, sino algo más valioso: nuestra atención, nuestra capacidad de asombro. Y tal vez, la próxima vez que pierdas algo y aparezca en un lugar imposible, recordarás estas palabras:
“No estás tan solo como crees. Quizás, los duendes ya estuvieron contigo.”