El Aura: La Energía que Revela el Alma
Dicen que todos irradiamos una luz.
No se ve, pero se siente.
Esa vibración invisible que cambia con cada pensamiento, con cada emoción.
A eso lo llaman aura.
Cuando amas, tu aura se expande.
Cuando temes, se contrae.
Y cuando alcanzas paz, brilla como si el universo respirara contigo.
La ciencia empieza a observar lo que el alma siempre supo:
el cuerpo emite campos de energía.
El corazón, por ejemplo, genera una frecuencia que puede sentirse a metros de distancia.
Los antiguos lo llamaban Chi, Prana o Ka;
hoy, simplemente, energía humana.
Cuidar tu aura no es superstición, es equilibrio.
Se fortalece con pensamientos claros, emociones sinceras y actos coherentes.
No se trata de “ver la luz”, sino de serla.
Cierra los ojos, respira.
Imagina una luz envolviéndote, expandiéndose, tocando a otros.
Eso eres tú:
una chispa consciente en el tejido luminoso del universo.
Tu aura no se ve… se siente.